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Gwyn Señor de la Luz Solar

Gwyn, Señor de la Luz Solar

Los Dioses son un conjunto de seres poderosos del universo de Dark Souls.

Lore

Tras la aparición de la Primera Llama en la Edad Antigua surgieron los conceptos de disparidad en el mundo, y en las profundidades de la tierra, nació una raza de humanoides. Al igual que los humanos surgieron de la Oscuridad, pero su esencia cambió totalmente cuando tres de ellos se aproximaron a la llama y obtuvieron las Almas de Señor. Gwyn, Señor de la Luz Solar, la Bruja de Izalith y Nito, el primero de los muertos fueron conocidos a partir de ese momento como los Señores.

En el apogeo de su reinado, teniendo bajo su control a los humanos, los gigantes y demás criaturas, los dioses construyen la increíble ciudad de Anor Londo, donde se instala Gwyn como soberano del mundo.

Llegó un momento en que la llama empezó a desvanecerse y la maldición del no muerto comenzó a asolar Lordran. Este hecho, junto con otras catástrofes (como los Demonios o el Abismo) desencadenarían una larga etapa de decadencia que terminaría con la inmolación de Gwyn para extender la Era del Fuego, y la marcha de los dioses de Anor Londo (con excepción de Gwyndolin). No obstante su legado quedaría latente durante eones.

En Dark Souls III, la cara predeterminada de los Irithyllianos los describe teniendo rasgos de los viejos dioses, lo que implica que estos empezaron a reproducirse con los humanos en algún momento. Esta cara predeterminada incluye una piel blanca como la de Gwyndolin, pero con el tamaño del cuerpo de los humanos. Los miembros de esta raza están destinados a mudarse o ser llevados a vivir en Irithyll del Valle Boreal, ubicada alrededor de las ruinas de la ciudad de los dioses.

Trama

Dark Souls

La Bruja de Izalith fue el primero de los Señores en desaparecer, convertida en un monstruoso lecho de vida al intentar recrear la Primera Llama. Nito, imperturbable por esta catástrofe, se quedó durmiendo en su ataúd, administrando la muerte de todos los seres vivos. Después de que Gwyn entrara en el Horno de la Llama original para enlazar la llama, la mayor parte de los dioses abandonó Anor Londo, dejando atrás un pequeño ejército y a dos poderosos guerreros, Ornstein y Smough, para proteger la ciudad. Los únicos dioses que se quedaron en Anor Londo fueron Gwyndolin y Gwynevere, aunque esta última es simplemente una ilusión. La falsa Gwynevere trata de convencer al No muerto elegido de enlazar la Primera Llama, mientras que Gwyndolin fue el que creó la ilusión en primer lugar.

Dark Souls II

Los dioses han sido olvidados en su mayoría, siendo sus nombres desconocidos, aunque siguen existiendo ruinas de antiguas ciudades que alguna vez veneraron a los viejos dioses. Se dice que las almas de los Señores han renacido y siguen influyendo sobre el mundo de algún modo, a pesar de ser simples fragmentos.

Dark Souls III

Durante este tiempo, los únicos dioses que quedan son Gwyndolin y Yorshka. Cuando Gwyndolin cayó enfermo, Yorshka quedó al mando de los Espadas de la Luna Oscura. Tras llegar a la ciudad, el hechicero Sulyvahn se declaró Pontífice e intentó capturar a los dioses restantes para que Aldrich los devore, pero Gwyndolin permitió ser capturado para salvar a Yorshka, aunque esta terminó encarcelada en la cima de su propia iglesia. Cuando llegó Aldrich, este ascendió a Anor Londo donde Gwyndolin lo esperaba, y terminó devorándolo.

Dioses conocidos

Gwyn, Dios de la Luz Solar y poseedor de un Alma de Señor.

Lloyd, el Padre de todos, tío de Gwyn y Dios de la Ley, aunque su título de "Padre de todos" podría ser autoimpuesto.

Rey Sin Nombre, primogénito de Gwyn y heredero del rayo, fue en algún momento un dios de la guerra asesino de dragones.

Gwynevere, hija mayor de Gwyn y Diosa de la Luz Solar.

Filianore, hija más joven de Gwyn.

Gwyndolin, último hijo de Gwyn y Dios de la Luna Oscura.

Rosaria, la madre del renacer.

Velka, deidad desviada y Diosa del Pecado.

Flann, dios de la llama y esposo de Gwynevere.

Dios herrero anónimo, fallecido herrero de los dioses, tras su muerte surgieron los Demonios de titanita.

Fina, quien es dueña de una "funesta belleza".

Anciano McLoyf, Dios de la medicina y la bebida.

Caitha, diosa de las lágrimas, que llora a los muertos indignos.

Galib, dios de la enfermedad, que influye en la aparición de las enfermedades y sus causas.

Nahr Alma, dios de la sangre, cuyos seguidores toman un camino violento.

Quella, Dios guardián del mundo de los sueños.

Caffrey, diosa de la fortuna

Evlana, diosa de la caza

Faraam, dios de la guerra

Hanleth, diosa de la felicidad

Kremmel, dios de la lucha

Nehma, diosa del amor

Zandroe, dios de la codicia

Zinder, dios del deseo

Familiares y Descendientes

Yorshka, híbrida entre un dios y un dragón.

Bailarina del Valle Boreal, hija lejana de la antigua familia real y corrompida miembro de los Caballeros Precursores.

Shira, mujer caballero al servicio de la Princesa Filianore.

Notas y Curiosidades

  • La esposa de Gwyn y madre de sus hijos nunca es mencionada.
  • Existen seres tan poderosos como los dioses, pero que no ostentan ese título, como lo pueden ser las Hijas del Caos, Priscilla la Mestiza y los Cuatro Caballeros de Gwyn (excepto Gough que es un gigante).
  • Gwyn concedió fragmentos de su alma a Seath el Descamado y a los Cuatro reyes de Nuevo Londo. A pesar de esto, no son considerados dioses.
  • En cuanto a los Caballeros Plateados y demás protectores y trabajadores de Anor Londo, no se sabe con seguridad si también poseen un pequeño fragmento de alma divina, o si simplemente son humanos bien entrenados, pero el hecho de que aún mantengan su puesto y obedezcan el mandato divino, parecen ser indicativos de que no son Huecos, y que por tanto tienen un poder interno lo suficientemente grande como para resistir la maldición del no muerto durante eones, cosa que ningún humano corriente tiene; pero no se puede saber con seguridad si es por un fragmento de alma legada, por algún tipo de bendición divina, o por otro motivo.
  • Al parecer, el poder divino puede alterar físicamente a su portador de muchas formas; el ejemplo perfecto es el gran tamaño de algunas diosas.
  • Al igual que la llama y todas sus creaciones, los dioses, aún siendo inmensamente longevos, no son inmortales.
  • Ningún dios se vuelve Hueco debido a su gran poder, con la excepción de Gwyn, quien cedió la mayor parte de su alma a la llama.
  • Se da a entender que los dioses, al igual que los humanos, fueron Huecos al principio, por lo que realmente dioses y humanos comparten el mismo origen.

Galería

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